Cancerbero y el cancerbero
Las puertas del Infierno estaban bien guardadas por un perro llamado Cerbero que Hércules trajo a Euristeo y que imponía respeto por tener varias cabezas.
Las porterías de los equipos de fútbol las guardan temibles cancerberos o porteros como Asenjo, De Gea, Neuer o hasta hace poco Casillas o Víctor Valdés.
Una cosa es ser el conde Drácula y otra, un drácula, aunque esta expresión no se utiliza mucho como tampoco "ser un hércules".

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